Los vikingos en tiempo de paz mataban el tiempo preparándose para la guerra, los hoplitas griegos cultivando sus tierras y los legionarios, en efecto, poniendo piedras una encima de otra. Jean-Claude Golvin, arqueólogo, arquitecto e ilustrador, lo cuenta en su libro «La ingeniería del Ejército romano» (Desperta Ferro Ediciones)
Una de las naciones más beneficiadas en su día con el canal fue España, que sintió la lejana Filipinas, en otro tiempo conectada a la metrópolis a través de México, más cerca que nunca